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lunes, 26 de julio de 2010

Añadir presentaciones al blog

Pongo una presentación de Angélica Carrillo-Toste que explica todo el proceso para añadir una presentación al blog a través de Slideshare, desde el registro, la forma de subir la presentación al servidor y la de añadirla posteriormente a un blog en blogger. Espero que os sea de utilidad.

sábado, 24 de julio de 2010

Entrando en la Blogosfera

Para un recién llegado a este mundo como es mi caso, lo primero ha sido intentar enterarme de qué va esto de la globosfera. En cuanto a información general se puede destacar el infome 2009 de Technorati y el estudio que ha publicado recientemente de bitácoras.com, que podéis descargar aquí



Sin embargo, en mi primera entrada me limitaré a referirme al "sector crítico" fente a la globosfera, las opiniones negativas sobre los blogs. Como ejemplo se puede señalar, el artículo de Carlos Ruiz Zafón publicado en el Magazine de La Vanguardia de 29 de junio de 2008 que transcribo a continuación

Hace ya unos cuantos años me tropecé con un delicioso libro de Julio Cortázar en el que el gran narrador argentino relataba una odisea de dos meses viajando por un autopista sin salir de ella ni un instante y explorando las curiosas criaturas que poblaban aquel universo de peajes, áreas de servicio y kilómetros sin fin. Me viene a la cabeza ese recuerdo a cuenta de algo que me sucedió el otro día, cuando, en afán de explorar esa infinita autopista digital que es la red, se me ocurrió pasar un par de horas navegando por la llamada blogosfera. En ella, cientos, miles o decenas de miles de ciudadanos de toda condición alzan su voz en el desierto de la conexión de alta velocidad para dejar caer opiniones, experiencias, sermones, diatribas o simples llamadas anónimas en busca de la amistad u otras bondades que la existencia cotidiana deniega con su usual impertinencia. Al rato me asalto la impresión de estar bogando en un bote por un océano desierto con aguas infestadas de millones de botellas conteniendo mensajes perdidos en su interior a la espera de ser descubiertos. La inmensidad de las voces olvidadas, de pensamientos y emociones colgados en muros frente a los que nadie cruzará jamás me produjo cierta tristeza.

Algunas reflexiones y palabras que encontré contenían una rara belleza, como si se tratase de visados temporales del alma de personas emitiendo un SOS desde su ordenador en la penumbra de su habitación, poetas insomnes y filósofos a tiempo parcial. No faltaban tampoco los aprendices de inquisidores, tristes personajes envenenados de odio y amargura que no cesaban de verter bilis e intentaban entablar un diálogo cómplice con otras almas gemelas en el que unos y otros se consolaban y se decían que sí, que tú sí que tienes razón. Maravillas de la telefonía moderna. Otros casos muy interesantes eran los de quienes, tal vez embutidos en la vida real en una tribuna no todo lo poderosa e influyente que desearían, en el mundo virtual constituían su ministerio con toda suerte de homilías y encíclicas dirigidas a un rebaño de groupies pusilánimes que acudían con adoración a la pequeña capilla electrónica. Unos y otros, con sus sensibilidades, sus afectos y sus cruzadas, parecían unidos en la necesidad de comunicar, de proyectar algo más allá del estruendoso anonimato de los días. La distancia y la seguridad de su identidad enmascarada les permitían abrirse de un miedo que posiblemente la rutina cotidiana no hubiera tolerado.

Mi impresión breve y superficial, fue que la red albergaba a grandes desconocidos con mucho que decir y también a muchas gentes infelices y llenas de rencor y de cólera embotellada. A las dos horas me despedí de mis compañeros autonautas y decidí salir de la autopista y regresar al mundo real sintiendo que, para bien o para mal, tardaría meses en volver a entrar allí. Me parecieron entonces las calles de siempre mucho más vivas, y las gentes de carne y hueso, desprovistas de grandes gestos y proclamas, mucho más interesantes. A lo lejos se perdía el ruido de millones de botellas golpeándose unas y otras en el océano, sus mensajes olvidados para siempre y sus voces condenadas a vagar por el desierto de los que no tienen nombre o no se atreven a usarlo.

Creo que Zafón, con buena prosa, viene a mencionar en el artículo las tópicas críticas que se hacen a los blogs y a la comunicación por internet en general. Que sean tópicas no quiere decir que no puedan tener parte de razón, pero personalmente pienso que son más bien consecuencia de, como él mismo afirma en el artículo, su par de horas de experiencia en este mundo, limitado bagaje para conocer este entramado. Desde mi punto de vista comentaría dos cosas:

  • La gente tiende a pensar que internet o la informática tiene algo mágico, que soluciona las cosas sin esfuerzo. Es como cuando alguien (estoy pensando en mi jefa) pide algún listado de estos surrealistas y cuando te ve la cara de circunstancias te dice: joe, pues con el ordenador, que dándole a la tecla salga. Las cosas no son así, si el objetivo es que se lea tu blog (o que lo lea la mayor cantidad de gente posible) hay que adoptar una actitud activa, el interés que despierten los temas, su calidad, las formas de difusión, aprovechar las posibilidades que ofrece la web social. Todo esto exige dedicación. La imagen de la persona que suelta su rollo personal y se sienta a esperar a que la gente entre a leerlo es ya una caricatura. Las relaciones sociales no son así, ni siquiera las virtuales, ni en internet ni en ningún sitio. Igualmente, la gente no es distinta por estar detras de un teclado, quizás en algunos casos tiene un efecto similar a estar detrás de un volante :), pero en en general el hecho de publicarlo o la reflexión previa que produce el escribirlo es un filtro que no se da en otros casos. Pareciera que este señor no asiste a las reuniones de su comunidad de vecinos :).
  • Por otro lado el blog tiene un componente personal o particular que a mi me llama especialmente la atención. Es verdad que en su propia naturaleza está la comunicación con los demás, pero también es una forma de comunicación con uno mismo, de reordenar ideas, de reflexionar escribiendo. En este sentido hace una función similar al tradicional -y creo que ancestral- diario. Un diario con muchas más posibilidades de las que ofrecía el diario escrito. De hecho la primera utilidad que se me ocurrió fue precisamente como una forma de reordenar en un blog temático la multitud de mensajes de participación en foros (algunos ya desaparecidos) que andan dispersados en copias de seguridad de mis sucesivos ordenadores. En este caso, aunque la comunicación de las ideas y la búsqueda de gente interesada en el tema es un objetivo, no es necesariamente el prioritario.
Es verdad que, al hacer un blog, parece inevitable tener la sensación de que "estoy escribiendo algo que no leerá nadie" pero, bueno, para mi no es demasiado problema, alguien lo leerá, por lo pronto los bots cazadores de direcciones de correo para engordar las bases de de datos del spam :). A diferencia de la mayoría de la gente a mi los bots me son simpáticos, segurmaente desde que vi Blade Runner.




Hay conversaciones sobre este tema aquí y aquí